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CARACTERÍSTICAS:
El Eurasier, cuyo nombre denota sus antecedentes europeos y asiáticos, reúne las cualidades de los dos perros de los que proviene: el Spitz-Lobo y el Chow-Chow. Es un perro notable tanto por su físico como por su carácter. Elegante pero sólido, de talla media, engalanado con un suntuoso manto leonado, negro o gris, yergue con dignidad su cabeza triangular, iluminado con unos ojos oscuros ligeramente almendrados, de mirada inteligente y noble. Poco ruidoso y muy limpio, es un perro de compañía ideal, hecho para la vida en familia, que se entiende muy bien con los niños y adopta con los bebés una actitud casi maternal, sin dejar traslucir hacia ellos el menor signo de celos. Conocido por su buen carácter, está dotado además de cierto sentido del humor. Muy travieso en los primeros meses de su existencia, se vuelve un poco reservado cuando es adulto, pero entonces su naturaleza estable y equilibrada no excluye la alegría. De una gran fidelidad hacia su amo, es amable con los otros perros y juega con los gatos; éstos, incluso los más hoscos, son a menudo incapaces de resistirse a su encanto. Dotado de buena salud, el Eurasiático se reproduce con facilidad, no es difícil de educar y no requiere prácticamente adiestramiento. Es un guardián vigilante y atento de los intereses de "su" familia, no ladra más que en el momento oportuno y no ataca jamás. Sí se le provoca, emite una especie de gruñido que parte de lo más profundo de su garganta y que hace pensar en un lobo. Del Chow-Chow ha heredado cierta susceptibilidad y no acepta que se le maltrate. Tierno y afectuoso, con necesidad de gente a su alrededor, de vivir en compañía, se niega a que lo saquen de la casa para vivir en una perrera o que se le ate. HISTORIA: El comienzo de la historia del actual Eurasier, de raza alemana, se remonta a varios siglos. En Rusia, durante esa época, poblaciones extendidas entre los ríos Obi y Yenisei, que vivían principalmente de la cría del reno, domesticaron ejemplares salidos del cruce natural entre el Spitz-Lobo y el Chow-Chow salvaje. Estos perros dieron prueba de tales cualidades que los rusos los adoptaron con el nombre de Laika de Nenett El Lalka no es otro que el Eurasier actual, lazo de unión entre Europa y Asia. Como estaba prohibido importar perros de la Unión Soviética, los alemanes decidieron hacia el año 1950, aconsejados por el profesor Konrad Lorenz, recrear esta raza a partir de una hembra Spitz-Lobo y de un macho Chow-Chow. El creador de la raza, Julius Wipfel, bautizó el cachorro como Eurasier. Esta nueva raza, hoy perfectamente estabilizada, fue reconocida en 1973 por la Federación Canina Internacional. Fuera de Alemania se ha implantado en Francia, Austria, Suiza, Estados Unidos y Canadá. STANDARD: Aspecto general: más largo que cuadrado, el Eu-rasíer, de talla media, posee una cabeza que recuerda la del lobo. Talla: 52-60 cm el macho; 48-56 la hembra. Peso: 25-30 kg el macho; 20-26 la hembra. Cabeza: en forma de cuña. Hocico no de zorro. Cráneo plano con un escalón frontal claramente reconocible. Arista de la nariz recta y prolongada con una suave inclinación hasta la caja craneal. Trufa de talla media. Belfos aplastados, no caídos, pigmentados de negro, así como las mucosas, los párpados y la trufa. Fuertes mandíbulas en tijera. Ojos: oscuros, aunque no en exceso, ligeramente almendrados. Hermosa mirada. Orejas: medianas, levantadas, no muy separadas. Cuello: la cabeza, alta, está unida a las paletillas de forma armoniosa por un cuello musculoso. Cuerpo: paletillas musculosas. Pecho profundo; costillas redondas. Lomo recto y sólido que se prolonga en una grupa larga y ancha. El busto inferior se ensancha suficientemente, muy levantado en la línea del vientre. Cola: en reposo caída hasta el corvejón; se enroda sobre el lomo y lateralmente cuando el animal está alerta. Extremidades: anteriores rectas y tiesas hasta los pies. Posteriores: muslos musculosos, oblicuas hasta los corvejones y no muy profundas. Pies: fuertes y apretados. Dedos arqueados y compactos. Plantas espesas. Pelaje: todo el cuerpo está cubierto de pequeños pelos tupidos y de pelos semilargos. Pelos largos en la cola, cuartos traseros y patas anteriores. El morro y mandíbulas, así como las partes interiores de las patas, cubiertos de pelos cortos. El pelaje de la garganta es ligeramente más largo que el del resto del cuerpo. Sin crin. Color: rojo hasta la tonalidad arena o amarillo pálido, negro grisáceo y negro con manchas más claras bien delimitadas (gris castaño en los ojos, partes interiores de las patas, cuartos traseros y cola). Defectos: aspecto cuadrado. Cabeza demasiado pesada o puntiaguda. Patas posteriores demasiado rectas. Entrepelo muy tupido que forma un manto demasiado denso. Mandíbula superior formando morro en pinza, prognatismo inferior y superior. Ojos demasiado claros u oscuros. Orejas demasiado separadas o pequeñas. Manto berrendo. Perro arisco, miedoso o hipernervioso. CONSEJOS ÚTILES: El Eurasier es un perro muy vigoroso, que se adapta a todas las condiciones de vida con sólo una dosis de afecto y a condición de vivir en familia. Contrariamente al Chow-Chow, no es sensible a los cambios de estación y padece menos de eccema. Es inútil bañarlo más de dos o tres veces al año, pero su pelo precisa un cepillado regular, especialmente su tupida cola, los cuartos traseros y las patas anteriores recubiertas de largos pelos. Tiene necesidad de paseos y un mínimo de ejercicio. CREACIÓN DE UNA RAZA CENTENARIA: En Alemania, en los años cincuenta, la cria del Eurasier se realizó científicamente con la colaboración de la Universidad de Gotinga, en lo relativo a la genética, y la del Instituto Max-Planck de Heídelberg, en cuanto al estudio del comportamiento. Para llegar a crear, o mejor dicho recrear, esta raza, los criadores hubieron de realizar amplios estudios de genética. Los primeros perros obtenidos se parecían mucho a su madre, una hembra Spitz-Lobo. Continuando la selección, los cruces se efectuaron únicamente entre los miembros de la misma generación, a fin de que las características morfológicas y psicológicas de los procreadores se mantuvieran perfectamente equilibradas. Para evitar disparidades demasiado grandes entre los grupos, se conservaron los mismos sementales, pero se cambió frecuentemente de hembras. Los ejemplares que se parecían demasiado al Chow-Chow o al Spitz-Lobo no eran considerados a efectos de la reproducción, igual que los ejemplares demasiado sensibles al medio exterior o demasiado nerviosos. Los criadores sólo conservaron los especímenes más representativos de la mezcla de las dos razas. La selección fijó así, poco a poco, un perro bien proporcionado, dotado de las mejores cualidades físicas y morales.
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