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CARACTERÍSTICAS:
Encantador osezno de peluche cuando no es más que un cachorro, el Chow-Chow se transforma rápidamente en un perro corpulento, dotado de una magnífica melena que recuerda a un león en miniatura. Limpio y bien educado, valiente, menos feroz de lo que su aire enfurecido pudiera hacer pensar, el Chow-Chow tiene un temperamento definido por una firme voluntad y una acusada personalidad. Los criadores recomiendan adoptar este independiente perro en el momento del destete y criarlo con dulzura pero con energía. Es orgulloso y no se deja someter. A su imprevisible carácter, un poco felino, debe una reputación de perfidia ciertamente exagerada. El Chow-Chow es simplemente un perro de un solo amo (se llega a decir que moriría por él), discreto en sus demostraciones de amistad, púdico pero lleno de ternura. Si en ocasiones se muestra agresivo, e incluso muerde a extraños, no los ataca a traición sino que les manifiesta de forma clara su hostilidad. En realidad, posee todas las cualidades de un excelente guardián. Hasta finales del siglo XVIII, Occidente ignoró la existencia de este perro, conocido en China desde hace más de mil años. Numerosos artistas lo han representado en una rica iconografía que demuestra que esta raza ha permanecido muy pura a través de los tiempos. Ciertos Chows habrían llegado a las islas Británicas hacia 1780. Al parecer tenían la misma cabeza leonina que los Chows modernos y sensiblemente la misma silueta. Un siglo más tarde, mimado por el favoritismo de la reina Victoria, el Chow-Chow se puso de moda y su popularidad no dejó de crecer. Entre las dos guerras mundiales conoce su mayor éxito. El Chow-Chow, perro de compañía en la actualidad, ha conservado de sus lejanos orígenes sus instintos de cazador. Aunque no mide sus fuerzas con los lobos y los leopardos de la antigua China llega en ocasiones a atacar a inocentes corderos o despavoridas gallinas. HISTORIA: El Chow-Chow descendería directamente del Canis palustris, antepasado probable de todos los perros nórdicos. Su morfología recuerda mucho a la del más antiguo perro fósil encontrado en los Estados Unidos, que data de varios millones de años. Forma parte de los perros del norte llegados a China con las primeras migraciones de Asia septentrional. La raza, ha sido mejorada por los ingleses, que gracias a una hábil selección han transformado el perro de Hong Kong, un poco rústico, corrigiendo las imperfecciones de su físico, armonizando sus proporciones y dulcificando por selección los aspectos negativos de su carácter. La cría sistemática del Chow-Chow comenzó en Gran Bretaña en 1887 y la raza fue reconocida en 1894. STANDARD: Aspecto general: cuerpo compacto. Aire noble y distante. Marcha afectada. Lengua azul negruzca, único caso entre los perros. El standard de la variedad de pelo corto es idéntico, excepto, naturalmente la longitud del pelaje. Talla: 46 cm como minimo, pero en todos los casos la armonía debe ser el rasgo esencial y la talla debe ser dejada a la apreciación de los jueces. Peso: no mencionado en el standard (20-25 kg). Las proporciones armoniosas son esenciales en esta raza. Cabeza: cráneo aplastado y ancho. Stop poco señalado, que ocupa el espacio entre los ojos. Hocico medianamente largo, ancho hasta el extremo. Gran trufa ancha y generalmente negra. En los perros crema y blancos se admite la trufa de color claro; en los de color azul y leonado se admite una trufa del mismo color que el manto. Labios y paladar negros, encías preferentemente negras. Ojos: oscuros y pequeños, preferentemente almendrados. En los ejemplares leonados y azules se admiten los ojos de color claro. Orejas: pequeñas, gruesas, ligeramente redondeadas en la punta, rectas y rígidas, implantadas muy delante, por encima de los ojos y claramente separadas, lo que da al perro la expresión característica de la raza. Cuello: fuerte, lleno, bien unido a las paletillas. Cuerpo: pecho ancho, bien caído. Lomo corto, recto y fuerte. Riñon potente. Paletillas musculosas. Cola: implantada alta y sobre el lomo. Extremidades: anteriores perfectamente rectas, de longitud moderada, buena osamenta. Posteriores musculosas, corvejones caídos y muy rectos, necesarios para el característico andar del perro. Pies: pequeños y redondos; "pies de gato". Pelaje: abundante, tupido, erecto y esponjoso. El pelo es de estructura más bien áspera, y el entre-pelo suave y lanoso. Se puede juzgar la armonía del perro cuando el pelo tiene su longitud natural. Color: unicolor, negro, rojo, azul, leonado, crema o blanco, con frecuencia matizado; el manto no debe tener manchas ni ser de varios colores. La parte inferior de la cola y la posterior de los muslos suelen ser de color claro. Defectos: orejas caídas. Lengua con manchas irregulares. Cola por debajo del lomo. Trufa de distinto color que el establecido en el standard. Manto esquilado artificialmente o de colores distintos a los establecidos. CONSEJOS ÚTILES: El Chow-Chow es muy sensible al eccema, por lo que conviene vigilar atentamente su higiene. Tiene articulaciones muy frágiles. Padece con frecuencia de entropión, enfermedad ocular consistente en una involución de los párpados contra la conjuntiva que origina su irritación por las pestañas provocando una grave conjuntivitis con ulceración de la córnea. El entropión suele ser congénito y tiene tratamiento quirúrgico. El Chow-Chow precisa un buen almohazado de su pelo con cierta regularidad, sobre todo en época de muda, para Retirar de su manto el pelo muerto. No es aconsejable bañarlo: una o dos veces al año como máximo si el perro está muy sucio. Debe cepillarse todos los días. EL CHOW-CHOW EN CHINA: En otros tiempos, el Chow guardaba en China rebaños, sampanes y juncos, y cazaba entre otras piezas la marta cibelina. Este rudo perro de trabajo no se parecía casi en nada al magnifico Chow de nuestros dias. Uncidos a carricoches o trineos, los más fuertes transportaban pesadas cargas a cambio de una magra pitanza. En cantones la palabra Chow significa "alimento", y no se puede negar que el Chow habrá servido de plato selecto a los chinos golosos de su carne. En ciertas granjas era incluso engordado para ser sacrificado entre los diez meses y un año. Sin embargo, no era el único perro destinado a tal fin. Un perro indígena del mismo tipo era consumido prácticamente en todo el país. La piel del Chow, muy cálida, servía para confeccionar abrigos destinados a los chinos pudientes.
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