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CARACTERÍSTICAS:
Buen perro de rastreo no puede tener mal color. Éste refrán cuadra de maravilla al Beagle, poseedor de un soberbio manto negro, blanco y fuego. Este perro, que recuerda al Foxhound en tamaño reducido, está dotado de una asombrosa voz. Los ladridos particularmente armoniosos de la jauría han valido a estos animales el sobrenombre de "Singing Beagles", o Beagles cantores. En cuanto a la denominación Beagle, puede proceder del celta beag o del inglés antiguo beagle, términos ambos que significan "pequeño". Efectivamente, es el más pequeño de los perros de caza a la carrera ingleses, y sus éxitos cinegéticos se remontan según los textos a 1475. Perro enérgico, el Beagle es un perseguidor infatigable de toda pieza de caza, sea mayor o menor. Nadie pone en tela de juicio su vocación por la caza: se le utiliza especialmente en el rastreo de la liebre, en la caza a tiro del corzo, del jabalí y del zorro. En ocasiones se emplea en jauría, pero lo más frecuente es cazar con uno o dos perros únicamente. El Beagle es sobre todo popular en Estados Unidos y Canadá, donde caza la liebre común y disputa carreras. Muy apreciadas por el público -se cuentan tres mil al año-, estas competiciones duran a veces hasta cuatro días. Perro de agradable compañía, es muy apreciado por su buen humor. Pero desgraciadamente es también muy buscado por los laboratorios de experimentación animal. HISTORIA: Según todas las evidencias, la raza es muy antigua. Jenofonte describe al parecer a sus antepasados. Lo que sí es cierto es que en el siglo XVI se advierte en Inglaterra un afán por crear varias tallas de Beagle. Para algunos, estos perros derivarían de perros franceses de rastreo introducidos en Gran Bretaña en el siglo XI. En Francia no reaparecieron hasta 1860 y son muy apreciados como perros de pequeña montería. STANDARD: Aspecto general: perro bien proporcionado, igual de largo que alto, fornido, compacto, musculoso, vivaz e inquieto; derrocha fuerza y energía. Talla: 33-41 cm. Peso: no mencionado en el standard (alrededor de 17 kg). Cabeza: fuerte, cráneo ancho en cúpula, aplastado en lo alto. Stop bien marcado. Cara recta. Hocico afinado. Los labios recubren la mandíbula inferior. Trufa negra. Ventanas nasales fuertes y abiertas. Ojos: No muy juntos, bastante gruesos, redondos, color pardo oscuro, vivos y con frecuencia orlados de negro. Orejas: bastante largas, aplastadas, altas hacia adelante. Cuello: potente, lo que le hace parecer un poco corto. Se admite una ligera papada. Cuerpo: paletillas ligeramente oblicuas, fuertes y musculosas. Pecho ancho. Caja torácica ancha. Costillas fuertes, redondeadas; falsas costillas muy desarrolladas. Lomo aplastado y muy musculoso. Riñon muy musculoso y bien unido. Flanco lleno, con buena caída. Ancas fuertes. Cola: más bien corta, implantada alta; la lleva en sable y con alegría; fuerte en su nacimiento, bastante espesa, espigada, más fina en su extremo. Extremidades: anteriores perfectamente aplomadas, muy fuertes y musculosas. Cuartillos fuertes, más bien rectos. Posteriores muy musculosas. Potentes corvejones arqueados. Pies: redondos, siempre muy apretados. Dedos fuertes y arqueados. Plantas compactas y muy desarrolladas. Pelaje: aplastado y muy denso, ni muy corto ni muy fino. Color: bicolor o tricolor (en ocasiones ejemplares gris azulado con manchas negras o blancas y fuego). Defectos: cabeza estrecha, tipo Bulldog (con el stop muy acusado, hocico pesado y chato). Orejas en V, ojos pequeños o muy juntos y color fuego oscuro en la cabeza. Pescuezo fino. Lomo blando. Riñon largo. Pies aplastados. Cola demasiado larga, gruesa o torcida. Trufa roñosa. Prognatismo. CONSEJOS ÚTILES: El Beagle criado en el seno de una jauría soporta muy mal la soledad. Esta raza es robusta y sólo exige cuidados especiales en las orejas: limpíense con regularidad. El manto necesita un enérgico cepillado una o dos veces por semana para eliminar el polvo y el pelo muerto. EL BEAGLE-HARRIER: Los orígenes del Beagle-Harrier son discutidos. Según algunos tratadistas, habría aparecido en Inglaterra durante el siglo XVII, pero para numerosos cinólogos fue creado en Francia por el barón Gérard. Al cruzar el Beagle con el Harrier los criadores buscaban un perro que heredase el finísimo olfato y la pasión por la caza del primero y la rapidez del segundo. Si bien los primeros ejemplares obtenidos no eran muy homogéneos, la raza se ha estabilizado posteriormente. Este perro de rastreo no ha defraudado las esperanzas depositadas en él: resulta excelente para la caza a tiro de la liebre y el jabalí, y para correr el corzo y la liebre. EL BEAGLE, INFATIGABLE CAZADOR Thomas Bewick, en la Historia general de los cuadrúpedos, aparecida en 1790, destaca los talentos cinegéticos del Beagle: "No se le hace cazar más que la liebre, aunque le sea inferior en rapidez. Pero él sigue a su presa con un olfato extremadamente sensible. Deja sus huellas en todos los meandros descritos por la presa en su fuga con tal exactitud y perseverancia que acaba por agotar al fugitivo y ponerlo a disposición del cazador". En esa época, los criadores habían logrado varias tallas de Beagles, entre las cuales había algunas tan pequeñas que se podía transportar el perro en el bolsillo de un capote de caza. La leyenda cuenta, incluso, que un tal coronel Hardy los metía en grandes cestas colgadas de la silla de su caballo para viajar al punto de cita de la cacería. En nuestros días, las aptitudes de estos perros de caza son muy apreciadas. Los mejores certificados de caza han sido obtenidos por dos Beagles persiguiendo al conejo y la liebre.
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