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CARACTERÍSTICAS:
Este curioso perro no sólo no ladra, sino que "ríe", se limpia a la manera de los gatos y trota como un caballo pura sangre... El que no ladre no quiere decir que sea mudo: el Basenji "habla" a su manera expresándose mediante sonidos que tienen tanto de risa como del "jodier" tirolés. Seguro de su encanto, tiene un carácter feliz y subraya su "conversación" con un alegre movimiento de su cola. Con gestos de felino, invita a jugar con él pasando una pata por encima de las orejas y nariz. El menor acontecimiento lo pone alerta: yergue las orejas, uniéndolas; la piel de su cráneo se pliega y adopta un característico aire de irresistible estupor. Conocido y apreciado en África central desde hace siglos, el Basenji posee, sin duda, orígenes muy remotos. En Egipto, perros análogos eran entrenados para la caza menor. Y en tumbas de 3.600 años a. JC. se han encontrado representaciones de un animal que ofrece una sorprendente semejanza con el Basenji de nuestros días. Los arqueólogos lo bautizaron como "Perro de Keops", en honor del faraón constructor de la famosa pirámide de Giza. Su rastro se pierde hasta el siglo XIX. Hacia 1870, exploradores ingleses vieron Basenjis en un territorio por entonces poco conocido, entre el Sudán y el Congo. Criado con mucha solicitud por los indígenas, a los que sirve de rastreador en la sabana y de guardián en aldeas y campamentos, el Basenji, dotado de un excelente olfato, es igualmente utilizado para la caza. Tranquilo y afectuoso, este perro inteligente y original se integra con facilidad en la vida de familia. Aunque en ocasiones da pruebas de un carácter independiente, sabe mostrarse obediente con su amo, aunque sólo sea para seducirlo... Muy popular en África central, es también muy apreciado en Gran Bretaña y Estados Unidos como animal de compañía. HISTORIA: Esta antigua raza es originaria del Congo (actual Zaire) y debe su nombre a un pueblo de este país: los Bashinges. El Basenji ha permanecido muy puro y sólo por selección ha ido perfeccionándose. Miss Verónica Tudor Williams logró crear una línea puramente congoleña a partir de los más bellos ejemplares. Viajó por las regiones más recónditas de África en busca de los ejemplares más dignos de enaltecer la raza. Fula, una de sus perras, animal soberbio, prestó una gran contribución a la mejora del Basenji. En 1941 se fundó el club americano de esta raza. STANDARD: Aspecto general: bastante alto de patas. El Basenji, bien equilibrado, posee un aire flexible y alerta y un bonito porte de cabeza. Talla: alrededor de 42 cm en el macho y 40 en la hembra. Peso: unos 11 kg el macho y 10 la hembra. Cabeza: medianamente ancha, se estrecha a la altura de los ojos; levantada. Cráneo aplastado. El hocico, que se afina desde los ojos a la trufa, es menos largo que el cráneo. La dentadura debe estar bien adaptada. Trufa preferentemente negra o azul claro. Ojos: pequeños, almendrados, profundamente hundidos en los párpados de color avellana oscuro, amarillos e incluso azul claro. Orejas: puntiagudas, de fina textura y erectas. Cuello: de buena longitud; el comienzo se destaca perfectamente de las paletillas. La base de la garganta es algo rellena y la nuca musculosa. Cuerpo: paletillas oblicuas, bien adosadas al cuerpo. Pecho de anchura media con buena caída. Costillas sobresalientes. Lomo recto. Riñon corto, con la cintura bien formada. Cola: con nacimiento alto; forma uno o dos anillos. Extremidades: anteriores rectas, de osamenta pronunciada, con los tendones bien definidos y los cuartillos más bien rectos. Posteriores: robustas y musculosas. Ancas largas. Corvejones con buena caída, no torneados. Pies: pequeños, estrechos. Dedos arqueados. Pelaje: corto y sedoso, piel muy suelta. Color: alazán con marcas blancas, una mancha blanca en el extremo de la cola. El alazán es en ocasiones muy intenso; en tal caso las marcas blancas son muy pequeñas. Se encuentran también ejemplares blanco y negro o negro, blanco y fuego. Defectos: los ejemplares color crema no se admiten en las exposiciones ni en reproducción. CONSEJOS ÚTILES: El Basenji, muy limpio, se acicala con la lengua. Cepíllesele con un cepillo semiduro. Para dar lustre a su pelaje, frótese todos los días con un guante de crin. Esta raza resulta en ocasiones delicada de los bronquios. UNA DIFÍCIL IMPLANTACIÓN: Los dos primeros Terriers del Congo, introducidos en Gran Bretaña en 1895 por un explorador inglés y expuestos en la National Cruft's Show, donde obtuvieron gran éxito, fueron víctimas de la enfermedad de Carré antes de haberse reproducido. Otros seis ejemplares, importados en 1923 con el fin de montar un criadero, murieron también rápidamente de la misma enfermedad. Como no existía en África, los perros jóvenes no habían podido inmunizarse frente a este virus y resultaban muy vulnerables. Los Terriers del Congo no arraigaron en Gran Bretaña hasta 1937 y hasta 1941 en los Estados Unidos. En la actualidad, gracias a la vacunación sistemática contra la enfermedad de Carré, los cachorros de Basenji nacidos en Europa no son más sensibles que las demás razas a esta enfermedad.
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