|
CARACTERÍSTICAS:
El Gran Azul de Gascuña, en otros tiempos animoso cazador de lobos y perro de montería muy apreciado, aunque hoy cace por igual la liebre que el corzo, tiende a extinguirse. Y la causa no es otra que la creciente desaparición de las jaurías de las grandes monterías en el sudoeste francés, como ha ocurrido en otros muchos lugares. Esta vieja raza francesa, de cabeza noble y pelaje pizarreño, melancólica y discreta, no se parece a ninguna otra. Descendiente de un Saint-Hubert traído de las Ardenas al Béarn por Gastón Febus, conde de Foix, al regreso de una expedición militar en la cuenca del Rhin, el Gran Azul ha conservado de su antepasado la expresión pensativa, el olfato sutil, la voz potente y grave. Pero su silueta se ha hecho más fina, aligerada en el curso de los siglos y, con sus miembros largos y fuertes, el Gran Azul de Gascuña es más esbelto que corpulento. Cazador extraordinario, aunque un poco lento, de incomparable olfato y garganta, ocupaba un puesto preeminente en las jaurías reales de Enrique IV. Se cuenta que este soberano francés, muy aficionado a sus canes, los visitaba con frecuencia en las perreras. Cuando enfermó de gota, mandó cortar la suela de sus botas para poder entregarse, sin sufrir demasiado, a su distracción favorita. En cuanto al Pequeño Azul, raposero audaz y valiente, destaca en la caza de la liebre por su rapidez. Aullador de primer orden, dotado de una garganta formidable y voz un poco sorda, concurren en él las cualidades de viento y caza del Gran Azul. Muy apreciado durante la primera mitad del siglo en el sudoeste y mediodía francés, se ha convertido en un perro raro. Su carácter suave y afectuoso hacen de él un excelente compañero. HISTORIA: El Gran Azul de Gascuña, descendiente de Saint-Huberts cruzados probablemente con perros de rastreo locales, ha adquirido una librea azul, quizás por influencia del clima cálido y seco del sudoeste francés. Pero gracias a la labor de selección de los criadores se han obtenido ejemplares cada vez más finos. El Gran Azul de Gascuña es origen de varias razas de grandes perros, como el Viredale o el Francés Blanco y Negro. Descendiente del Gran Azul, el Pequeño Azul es resultado de una severa selección efectuada por los monteros del sudoeste francés a partir de los ejemplares más pequeños de cada carnada, cruzándolos entre sí hasta la fijación final de la raza. STANDARD: Aspecto general: perro de raza antigua francesa y cabeza noble. El standard es sensiblemente el mismo para el Gran y el Pequeño Azul, pero a este último, por ser más corto, se le exigen más homogeneidad y cohesión. Talla: Gran Azul: 65-72 cm el macho, 62-68 la hembra; Pequeño Azul: 60 cm el macho, 50-56 la hembra. Peso: no mencionado en el standard (Gran Azul: alrededor de 35 kg; Pequeño Azul: 25-30 kg). Cabeza: alargada, más bien fuerte, cubierta de una piel bastante suelta que forma una o dos arrugas a lo largo de las mejilas. La del Pequeño Azul es más fina, bastante larga y más bien ligera. Cráneo un poco abombado, occipucio bastante marcado, con un stop poco pronunciado en el Grande; seco y más bien en ojiva en el Pequeño. Los dos tienen la cara larga y los belfos bastante caídos, cubriendo la mandíbula inferior. La trufa es negra. Ojos: castaño oscuros, recubiertos de gruesos párpados con cerco negro; dejan entrever un poco de mucosa roja. Orejas: caídas, finas y bajas. Cuello: medianamente largo, redondeado en su parte superior; puede tener papada en la parte inferior. Cuerpo: pecho alto y profundo. Lomo más bien largo. Costillas suavemente redondeadas. Riñon un poco aplastado en el Grande, ligeramente arqueado y bien soldado en el Pequeño. Ancas salientes. Grupa oblicua. Cola: bien unida, bastante larga y en hoz. Extremidades: anteriores musculosas, antebrazos fuertes. Posteriores frecuentemente menos desarrolladas. Ancas largas. Corvejones cerca del suelo y poco soldados. Pies: ovalados, dedos secos, plantas negras. Pelaje: piel negra o muy sembrada de placas. Mucosas y zonas genitales negras. En el Grande el pelo es bastante grueso, no muy corto y abundante. El manto está sembrado de manchas negras sobre fondo blanco, lo que le otorga un reflejo azul pizarra. Marcas color fuego bajo los ojos, en las mejillas, belfos, patas y bajo la cola. En el Pequeño, el pelo es semigrueso y el manto "azul". Se encuentran trazas de fuego en la cabeza, parte interna de las orejas y en las patas. Defectos: en el Gran Azul: cabeza corta, cráneo demasiado aplastado, orejas cortas, demasiado altas, ojos claros, extremidades delgadas, grupa huidiza, ausencia de trazas de fuego, trazas de roña, pies aplastados. En el Pequeño: cráneo demasiado desarrollado, pies aplastados, ojos claros, señales de roña. CONSEJOS ÚTILES: El Gran Azul de Gascuña tiene una vital necesidad de ejercicio, lo que descarta su vida en apartamento. Hacia los once o doce años muestra tendencia a padecer artrosís, con riesgo de parálisis. Los ojos del Pequeño Azul están expuestos a conjuntivitis debida a radiaciones diversas. No conviene descuidar la vigilancia de sus orejas. EL BASSET AZUL DE GASCUÑA: El origen del Basset Azul de Gascuña es motivo de numerosas controversias. Para algunos especialistas, proviene de una mutación acaecida el pasado siglo en una jauría de Grandes Azules de Gascuña. De este perro tiene, además del color, la voz y el finísimo viento. Para otros este Basset, a pesar de su nombre, no sería originario de Gascuña. Según el comandante Malric, uno de los grandes criadores de esta raza en tiempos de la primera guerra mundial, el Basset Azul de Gascuña no es otro que un Artesiano-Normando vestido de azul por un capricho de la naturaleza. Sean cuales fueren sus orígenes, el Basset Azul es un excelente perrito para la caza con escopeta, sobre todo de la liebre y el corzo. Dotado de una poderosa garganta, se dice que cuatro Bassets hacen tanto ruido como una jauría entera. Resistente a la fatiga, obediente y fácil de adiestrar, es muy apreciado por los cazadores, pues su gran seguridad y una viva inteligencia para la caza compensan una cierta lentitud. El Basset Azul de Gascuña, de mirada dulce, un poco tímido y de carácter encantador, es también un agradable perro de compañía, a pesar de su tendencia a ladrar con frecuencia. Pesa alrededor de 15 kg y mide entre 34 y 42 cm. Su manto azul presenta manchas negras más o menos grandes, con trazas de fuego más o menos acentuadas en las mejillas, los belfos, en la cara interna de la oreja y en las extremidades. Su pelo no es muy fino, pero sí abundante. La piel, negra o blanca, está salpicada de placas negras. La cabeza enjuta, más estrecha que larga, adopta la forma de una ojiva alargada. Los ojos, castaño oscuros, tienen una expresión dulce, no exenta de una cierta tristeza. El párpado inferior, ligeramente caído, deja entrever la conjuntiva. Las orejas, largas y finas, están unidas muy abajo y dejan el cráneo despejado. La trufa es negra, con las ventanas nasales abiertas.
|