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CARACTERÍSTICAS:
Los Boyeros Suizos se consideraron durante mucho tiempo vulgares perros de granja y, en consecuencia, fueron tratados con indiferencia por los cinólogos. En la actualidad, todos reconocen el interés de la raza y se esfuerzan por precisar los rasgos característicos de las cuatro variedades reconocidas. El Boyero Bernés, de suntuoso manto, el más hermoso de todos, fue reconocido por los cinólogos en 1892; el Gran Boyero Suizo, de pelo corto, pariente próximo del anterior, vio fijada su raza en 1905; el Boyero Appenzell es originario como su nombre indica del cantón de Appenzell, y el Boyero de Entlebuch estaba en vías de desaparición en 1912, cuando se reanudó su crianza. Todos estos Boyeros tienen en común cualidades que hacen de ellos excelentes perros de guarda y compañía: fidelidad a toda prueba, carácter muy afectuoso, notable inteligencia y una gran memoria que les permite reconocer a cada una de las cabezas del rebaño que tienen encomendadas. En su libro Die Schweizer Hunderassen ("Las razas de perros suizos"), Hans Ráber subraya los caracteres que los hacen tan apreciados por los campesinos suizos: "...un perro es bueno cuando es atento y vivo... no corre por los cultivos, defiende a su amo en dificultad... no merodea ni vagabundea... En la montaña se aprecia [a los Boyeros] por sus cualidades de guardianes y conductores de rebaños, pero en el llano se los utiliza como perros de tiro". Añadamos a todo esto que los Boyeros Suizos son excelentes perros de avalancha. HISTORIA: Los cuatro Boyeros Suizos descienden del Dogo del Tíbeí. Según el profesor A. Heim, Suiza no tenía perros de tipo Dogo en tiempos prehistóricos. Los primeros Dogos de Asia serían importados por Jerjes y mucho más tarde introducidos en Europa por los fenicios y los griegos. En la época de las grandes conquistas romanas, estos perros acompañaban a los rebaños destinados a la alimentación de los soldados. Uno de los principales itinerarios del ejército hacia la Galia transalpina pasaba por el San Gotardo. Estos perros se implantaron en el país y los Boyeros Suizos actuales son descendientes de aquellos antiguos viajeros. La representación más antigua que se ha encontrado de ellos, con aspecto algo más macizo, figura en una lámpara romana de aceite, descubierta en Vindonissa, actual Windinsch, aldea del cantón de Argovia. STANDARD: Aspecto general: todos los Boyeros Suizos están sólidamente constituidos. Son perros despiertos y vigorosos. Las cuatro variedades se diferencian en pequeños detalles, como la talla, el peso y la distribución de colores en su manto. Talla: 64-70 cm el macho, 58-66 la hembra del Boyero Bernés; 65-70 cm el macho, 60-65 la hembra del Gran Boyero Suizo; 52-58 cm el Boyero de Appenzell; alrededor de 50 cm el Boyero de Entlebuch. Peso: no mencionado en el standard (40 kg aproximadamente el Boyero Bernés y el Gran Boyero Suizo; 22-25 kg el Boyero de Appenzell y el Boyero de Entlebuch). Cabeza: cráneo aplastado y ancho. Stop bien señalado en el Bernés; poco marcado en el Gran Boyero y en el Boyero de Entlebuch. Ojos: avellana o castaño en el Gran Boyero, marrón oscuro en los otros tres; levemente almendrados en todos ellos. Orejas: implantadas altas, caidas pero vueltas hacia adelante cuando el perro está en situación de alerta. Cuello: fuerte y musculoso en todos los Boyeros y de longitud media, salvo en el Boyero de Entlebuch, que lo tiene más corto. Cuerpo: los cuatro tienen el antepecho ancho y profundo, riñon musculoso, lomo sólido y recto. La grupa es ancha y fuerte. Cola: poblada, caida hasta el tarso y ligeramente levantada en el Bernés; pesada y hasta los corvejones en el Gran Boyero; poblada en espiral sobre un lado durante la marcha en el Boyero de Appenzell; truncada en el nacimiento en el Boyero de Entlebuch. Extremidades: anteriores fuertes y rectas. Posteriores de muslos largos y fuertes. Caracteristicas comunes a las cuatro variedades. Pies: cortos, redondeados, con dedos apretados. Pelaje: corto y liso, salvo en el Bernés. Color: negro con manchas de diverso tamaño marrón rojizas sobre las mejillas, ojos, las cuatro patas y el pecho, blancas en la cabeza (lista y hocico) y en el antepecho en las cuatro variedades. Defectos: ojos demasiado claros. Orejas y cola mal llevadas. Colores deslucidos o impuros. Cualquier desviación de las dimensiones señaladas en el standard. CONSEJOS ÚTILES: Particularmente robustos, los Boyeros Suizos enferman raramente. De todos modos, tienen necesidad de espacio. A partir de los dieciocho meses no es recomendable el cambio de dueño. Si ocurre, languidecen o se vuelven huraños, hasta el punto de no soportar la presencia humana. Su manto no necesita más que un vigoroso cepillado de vez en cuando. Los espolones deben cortarse al nacimiento. CUATRO BOYEROS Y MÚLTIPLES CUALIDADES: Apodado "osezno", el Boyero Bernés, el perro "más hermoso del mundo" según el cinólogo suizo Heim, es pariente cercano del Gran Boyero Suizo, del que se diferencia fundamentalmente por su manto, largo y ondulado. Muy buen guardián, excelente perro de tiro, enérgico e infatigable, este Boyero posee una memoria prodigiosa y sabe hacerse obedecer por las vacas más recalcitrantes. Su temperamento exige a la vez firmeza y suavidad, pues cualquier signo de brutalidad hace que se revuelva. Un poco lento en el adiestramiento, conserva perfectamente en su memoria todo lo que asimila. En Suiza figura actualmente entre las razas deportivas y aparece en los concursos de trabajo, especialmente en las categorías de "defensa", "sanitario" o "perro de avalancha". Los romanos lo utilizaron como perro de combate, y lo enviaban al asalto con el cuello protegido de espinas de hierro. Por su parte, el Gran Boyero Suizo presta, prácticamente, los mismos servicios que el Bernés. Es conocido en los cantones desde el siglo XII y acompañaba a la guerra a los primitivos confederados. Un edicto promulgado en 1489 por Hans Waldman, burgomaestre de la ciudad de Zurich, ordenaba que este perro fuera exterminado, pues destrozaba los viñedos y la caza. Pero los campesinos rehusaron separarse de sus fieles compañeros y el edicto quedó sin efecto. Excelente guardián, fácil de adiestrar, buen perro de tiro que se deja conducir con docilidad, el Gran Boyero Suizo es también un compañero afectuoso. El Boyero de Appenzell, el más pequeño de todos, soporta con igual estoicismo los rigurosos fríos del invierno en la montaña y los calores del estio. Infatigable, no sabe permanecer inactivo y se dedica inteligentemente a imponer orden en rebaños de centenares de cabezas. Muy afectuoso, se halla profundamente unido a su amo. El Boyero de Entlebuch, originario de los cantones de Lucerna y Berna, tiene la particularidad de nacer con la cola truncada. Sufrido, insensible a las inclemencias del tiempo y excelente guardián, presta valiosos servicios tanto en los pastos de montaña como en el hogar.
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