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CARACTERÍSTICAS:
El Galgo Español, el representante aristocrático y selecto de nuestras razas caninas, posee una silueta robusta y elegante. Compañero en tiempos pasados de los caballeros que desde las Cruzadas velaban por la pureza de la raza, el Galgo debe su reputación a su resistencia, agilidad y capacidad para perseguir en terrenos difíciles a las liebres, de pequeño tamaño pero extraordinariamente rápidas. Alonso Martínez del Espinar escribía en 1644 que los Galgos criados en España "aventajan en ligereza a cuantos hoy se conocen". Reservado a los reyes y a la nobleza, ha sido también en España valioso auxiliar de los campesinos aficionados a la caza. A partir del siglo VIH se fija definitivamente el tipo del Galgo, que subsistirá en toda su pureza hasta comienzos del presente siglo. El Galgo es un animal mimado en la literatura y la pintura. En los siglos XVI y XVII aparece en los lienzos de Tiziano y de los grandes maestros holandeses cuando Flandes pertenecía a la Corona española. Goya lo inmortalizó en su famosa Partida de caza. Cervantes nos cuenta que Alonso Quija-no, "amante de la caza.", era propietario de un "galgo corredor". Por su parte, el gran escritor italiano Gabriel D'Annunzio enaltecerá a este soberbio Lebrel, que aparece en un cuadro de Velázquez: "llegado con los moros, este magnífico animal, sujeto de una correa por el pomposo enano..., instruido para descubrir y abatir las piezas de caza en las áridas llanuras de la Mancha o en los campos de Murcia o Alicante...". Desgraciadamente, en el siglo XX los aficionados a las carreras en canódromo han introducido en sus competiciones este ancestral perro de caza, famoso como tal en toda España. A partir de 1930 comenzó a declinar esta maravillosa y rústica raza en provecho del cruce "Galgo-Greyhound". Antiguo cazador convertido en corredor de fondo, el Galgo es también un buen perro de compañía, pero prefiere la vida en campo abierto. Es afectuoso y fiel, e incluso puede llegar a sentir celos si su amo muestra excesiva solicitud con otro perro. HISTORIA: Se cree que el Galgo fue traído a Europa occidental por los antiguos celtas en la época en que éstos se instalaron en las Galias. Apoya esta tesis el nombre de la raza, derivado al parecer de Canis gallicus (perro galo) o Gallicus Veltragus (lebrel galo), transformado en Gal I ico y más tarde por contracción en Galgo. La aparición del Galgo en España correspondería, pues, a las migraciones célticas hacia la Península Ibérica y más tarde a su establecimiento en Galicia, donde se habrían adaptado los Lebreles. Un segundo aporte de sangre se debería al Sloughi, Lebrel árabe introducido en España en el siglo IX por los musulmanes. Cinco siglos más tarde, al culminar la Reconquista, éstos fueron expulsados por los cristianos, pero sus perros permanecieron en la península. La historia no parece clara. A principios de la década de 1930 se procede a nuevos cruces, esta vez con el Greyhound. Esta aportación genética inglesa, si bien era beneficiosa en cuanto a velocidad, rapidez y ligereza, destruyó desgraciadamente la pureza de la raza. El standard de la raza se reformó en 1981 y el Club del Galgo se constituyó en 1980. STANDARD: Aspecto general: grande, dotado de una sólida osamenta, muy musculoso en los cuartos traseros. Capaz de alcanzar gran velocidad; muy resistente en la persecución de la caza. Talla: 62-70 cm el macho; 60-68 la hembra. Peso: 25-30 kg el macho; 20-25 la hembra. Cabeza: alargada. Stop poco señalado. Trufa pominente. Mandíbulas fuertes, delgadas y largas. Labios finos. Fuertes dientes en tijera. Ojos: pequeños, oscuros y almendrados. Orejas: finas, delgadas, caídas en rosa y carnosas, implantadas altas y hacia atrás. Cuello: esbelto, largo y musculoso, casi rectilíneo, fuerte y flexible. Cuerpo: pecho profundo, sin llegar al codo. Costillas curvas y aplanadas. Linea dorsal fuerte, musculosa y convexa. Riñon ligeramente arqueado. Grupa redondeada. Vientre bruscamente recogido. Paletillas oblicuas. Cola: larga, delgada, caída y describiendo una curva cerca de los corvejones; jamás recta cuando el perro está en reposo. Extremidades: anteriores largas, enjutas, rectas y musculosas. Posteriores anchas, muy musculosas. Corvejones bajos. Pies: de liebre, alargados, con desarrollo de la yema carpiana, compactos. Dedos arqueados. Pelaje: dos variedades, una de pelo corto y otra de pelo duro y brillante. Color: canela, tostado, barquillo, blanco, amarillo, negro o rojo. Con frecuencia barcino (estriado irregularmente de negro) sobre fondo leonado, con manchas blancas en la cabeza, cuello y patas. CONSEJOS ÚTILES: Este rústico perro, muy robusto, no necesita ningún cuidado especial. Tiene tan sólo gran necesidad de ejercicio. Para el cuidado de la variedad de pelo corto basta cepillarlo con cierta regularidad. EL DECLINAR DE UNA RAZA: Una vez más, el hombre ha destruido una antigua y noble raza para crear otra, mejor adaptada a sus placeres, en este caso las competiciones en canódromo. En un intento de forjar un cruce ideal se ha venido infundiendo al Galgo Español abundante sangre de Greyhound, con el propósito de acompañar a la resistencia propia del español el arranque vertiginoso del inglés. Sin embargo, la transformación del Galgo, perro de caza, en "casi Greyhound" es una cosa; poner en peligro por esta operación la pureza de una raza, otra muy distinta. No obstante, parece demostrado que aún existen en Andalucía y Castilla cazadores que han conservado, con la práctica de la caza tradicional, la pureza de algunas decenas de Galgos de tipo antiguo, y un núcleo de admiradores fervientes trata, desde hace años, de recuperar el aprecio público por esta soberbia raza.
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