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Días antes de parir, la futura madre ya está preocupada por la seguridad de sus cachorros. Busca un lugar tranquilo para hacer su «nido», a menudo en el fondo de un armario o incluso en la cama de los amos. Desde el nacimiento, el instinto maternal se manifiesta en los actos indispensables para la incorporación del recién nacido a la vida. La madre lame enérgicamente el vientre de los cachorros, desencadenando así las primeras reacciones y el principio de la respiración. El cachorro lanza su primer alarido durante esta fase. Un poco más tarde, la madre lame la región urogenital y anal, lo que provoca la emisión de orina y de excrementos que la madre come durante varios días. La perra elimina el cachorro que ha nacido mal o está enfermo, como hacen muchos animales. Parece poseer un sentido muy agudo de las menores malformaciones de la carnada. Se citan casos de hembras que han matado a alguno de sus cachorros por tener el rabo retorcido, las patas torcidas' o por carecer de dedos en los pies. ¡Una selección natural verdaderamente rigurosa! Las carencias del instinto maternal Puede ocurrir que una madre manifieste una indiferencia total hacia sus cachorros. Es lo que ocurre sobre todo en las primíparas, con frecuencia agotadas por el parto y por completo desorientadas ante sus cachorros. Su instinto maternal parece haberla sorprendido y observa los cuidados que los humanos dispensan a los cachorros con un interés agradecido. Si la perra tiene dificultad para cortar el cordón umbilical, habrá que cortárselo no demasiado cerca del ombligo. Luego se quitará la envoltura placentaria y se friccionará enérgicamente al cachorro delante de la madre, para animarla a imitar estos gestos. Si ésta se encuentra demasiado débil o indiferente, se le colocan los cachorros debajo de las mamas. Hay que vigilar también estos primeros contactos para evitar que aplaste a los cachorros con su peso o incluso los devore. A veces ocurre, sobre todo en el momento de la manipulación del cordón umbilical, que una perra mutila o devora a uno o varios de sus cachorros. En principio, la perra se detiene cuando el cachorro comienza a proferir alaridos. El alarido actúa como una señal. Si no se produce o si la perra está excitada por la visión de la sangre, continúa, revienta al recién nacido y lo devora, como si formase parte de la placenta. Este fenómeno revela una desviación del instinto. Algunos especialistas opinan que la hembra que sacrifica a sus cachorros padece carencias alimenticias esenciales. Tal vez este comportamiento esté ligado a errores de crianza, deficiencias físicas, psíquicas o afectivas impuestas al animal. La perra a la que se le ha practicado la cesárea, que no ha visto a sus cachorros y que se despierta molesta en su perrera en presencia de los cachorros, puede asociarlos a los «malos tratos» que ha sufrido y destruirlos. Si le han quitado demasiados cachorros de una carnada, puede ocurrir que la madre devore a los supervivientes. Una buena madre Aparte de estas excepciones, la perra es una buena madre, hasta el punto de que, si le .confían los cachorros de otra carnada, los cuidará con solicitud.
Algunos machos se ocupan de los cachorros, pero esto no es frecuente y no se puede hablar de instinto paternal en el perro. En general, el macho casi no presta atención a los recién nacidos e incluso parece estar asustado por su presencia. Sin embargo, nunca les hará daño. Un adulto no ataca nunca a un perro menor de seis meses, excepto si está hambriento. La perra se inquieta desde que es madre; está dispuesta a todo para defender a su carnada. La agresividad tiene su origen en el instinto maternal, y está muy generalizada en todos los animales, incluso en los más pacíficos. Mientras que la agresividad está siempre precedida de actitudes de amenaza, una madre ataca sin previo aviso si cree que sus cachorros corren peligro. Incluso acontece que la perra se lleva su carnada a un lugar más seguro cuando considera que la molestan con demasiada frecuencia. Por el contrario, cuándo está segura acepta con gusto que los miembros de la familia acaricien a sus cachorros, pero continúa desconfiando de los extraños, se muestra agresiva, va y viene alrededor de los cachorros enseñando los dientes, gruñe sordamente y muerde si se acercan demasiado. Algunas madres sienten verdadera fobia hacia los niños pequeños, instintivamente advertidas de que pueden mostrarse crueles con los cachorros recién nacidos.
Todo un sistema de comunicación se implanta muy pronto entre la madre y sus] crías. Si un cachorro se pierde o da alaridos de angustia, la madre lo recupera, lo agarra por la piel del cuello y se lo lleva con los demás. Si es necesario, lo reprime con un mordisco. Cuando la madre lame a sus cachorros uno a uno con cariño no es sólo para limpiarlos, sino para infundirles seguridad. En cierta medida, la perra se encarga de la crianza de los cachorros hasta el destete, que se produce progresivamente. En la tercera y cuarta semana de vida de los cachorros, algunas madres empiezan a regurgitar una parte de los alimentos que han digerido a medias para dárselos a ellos. Así los preparan para abandonar el régimen exclusivamente lácteo. Hacia la quinta semana, cuando los cachorros han sido destetados, la madre se desentiende cada vez más de la camada, se muestra menos vigilante, rechaza la mamada varias veces al día y, cuando los dientes de leche hieren sus mamas, muerde a los cachorros para impedirles mamar. Por otra parte, cada vez los castiga más. Después, poco a poco, se va mostrando indiferente. Por razones fisiológicas y psicológicas se recomienda encarecidamente dejar siempre por lo menos dos cachorros a la madre. La pérdida completa de una carnada provoca un desequilibrio que le afecta incluso si no muestra excesivo interés en buscar a sus cachorros. La fiebre de la leche, o mamitis, es una manifestación poco grave de las perturbaciones motivadas por la desaparición de los cachorros. El desequilibrio hormonal y nervioso originado por la ausencia de la carnada puede dar origen a accidentes graves, como la eclampsia. Si es imposible dejarle los cachorros a la madre, es preferible retirárselos inmediatamente.
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