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HIGIENE Y ACICALAMIENTO CANINO PDF Imprimir E-Mail

Los cuidados de limpieza
Tanto para el perro como para el hombre, una buena higiene es garantía de buena salud y de una vida más larga. En la higiene lo primero que se ha de tener en cuenta es la limpieza. Comprende el cepillado, el baño y la limpieza de las diferentes partes del cuerpo. Algunos cuidados son diarios, otros semanales, otros mensuales. Pero no debemos olvidar que para que los perros tengan buena salud es absolutamente necesario que hagan ejercicio; éste es una cuestión de higiene.

El cepillado
Se le debe cepillar una vez al día o a la semana según las razas. El cepillado sirve para quitar el polvo, los restos de suciedad o manchas y los pelos muertos. Durante la muda, en primavera y en otoño, hay que cepillar al perro con mayor frecuencia. A veces, en este período, se quita hasta una palangana al día durante un mes a los perros grandes de entrepelo muy tupido.

El material necesario para cepillar es el siguiente:
— un cepillo de nilón, de crin o de cerda de jabalí para los pelos largos; metálico para los pelos semilargos y de cualquier tipo para el pelo corto
— peines finos con púas tupidas, escarpidores con púas ralas, o peines intermedios con mango.
— una almohaza con dientes metálicos para cepillar el entrepelo en período de muda.

Ponga al perro en una mesa y empiece a cepillar enérgicamente de la cabeza al rabo, siempre en el mismo sentido; luego los costados y finalmente las patas. Tenga cuidado de no quitar el entrepelo. Si su perro tiene el pelo muy largo (Galgo de Afganistán o Collie, por ejemplo) pueden formarse nudos que le costará desenredar. Con frecuencia están situados detrás de las orejas y parecen apéndices cutáneos. Si no consigue quitarlos con el cepillo, utilice las tijeras, cuidando de no cortar la piel. Cuando termine el cepillado, péinelo con un peine metálico fino, excepto el bigote y las orejas.

En período de muda la almohaza es el mejor instrumento. Sustituye al cepillo y al peine y permite practicar un masaje cutáneo muy útil para estimular el crecimiento del pelo y evitar que continúe la caída. Los perros que viven en un piso se cepillarán con más frecuencia que los que viven en el campo y duermen fuera, ya que pierden el pelo de forma permanente. Después del cepillado puede lustrar el pelo con un aceite no demasiado graso.

El baño
Al perro se le puede bañar muy pronto (3 meses) y además el baño resulta indispensable para el ejemplar que sale de la perrera. A esa edad, la temperatura ambiente debe ser de 20 °C por lo menos. En caso necesario podrá utilizarse una loción alcohólica. Deberán evitarse los polvos, pues ensucian el pelo. En realidad sólo se justifica el lavado en seco cuando el perro está enfermo.

La frecuencia de los baños dependerá del régimen de vida del perro (ciudad o campo), de la raza y sobre todo de la naturaleza del pelo. Si vive en el jardín sin entrar en casa, tres o cuatro baños al año bastan. Los ejemplares de algunas razas de pelo duro y muy tupido, o semilargo con un entrepelo denso (Boyeros, perros nórdicos), hay que bañarlos dos veces al año. En un piso se les bañará más a menudo, una vez al mes o cada dos meses, ya que la contaminación de las ciudades y la convivencia doméstica con su perro hacen necesaria una higiene más estricta.

Utilice un champú especial para perros que contenga productos antiparasitarios. También hay champúes embellecedores para perros de pelo muy largo, antiseborreicos para pieles grasas, y champúes anticaspa. Evite los champúes destinados a las personas. Podría emplearse un champú para niños pequeños, de pH neutro, que no hace llorar, aunque sólo ocasionalmente.

Antes de bañar al perro hay que cepillarlo y, si tiene el pelo largo, cerciorarse de que éste está bien desenredado.

Si el perro cabe en ella, utilice la bañera, con un poco de agua templada y una alfombra de goma para evitar que resbale. Si se trata de un perro enano puede utilizar un barreño. Se dispondrá el agua a una temperatura de 35 a 40 °C. Empiece mojando completamente al perro, de la cabeza al rabo; luego, con una esponja o con la mano, frótelo con champú evitando que éste le entre en los ojos y en las orejas. Si es preciso, proteja las orejas con algodones. Frote las patas, los espacios interdigitales y las uñas con un cepillo suave. A continuación, aclare todo el cuerpo con agua templada procurando eliminar todo el champú. Si es preciso, repita el enjabonado y el aclarado.

Cuando termine esta operación, saque rápidamente el perro de la bañera y envuélvalo en una toalla cálida, frótelo y séquelo. Después lo secará con un secador de pelo a temperatura media. Desenrédele el pelo con un cepillo metálico, cardador o con un peine manejados suavemente para no arrancarle mechones. Hay que esforzarse para que el perro no se enfríe después del baño. Como se sabe, una capa sebácea cubre la piel y sirve para la regulación térmica del perro. Pero como esta película protectora no resiste el jabón, después del baño, incluso si el animal está seco, habrá perdido su principal protección contra el frío. Por consiguiente, es importante secarlo bien y, si el tiempo es frío, habrá que esperar unas horas antes de sacarlo a la calle y tomar la precaución de ponerle una manta.
Si hace buen tiempo, deje que el perro se sacuda al exterior después de haberlo secado con una toalla.

Orejas
Las orejas deben vigilarse semanalmente. Empiece quitando todos los pelos que obstruyan el conducto, sacándolos con el pulgar y el índice o con una pinza de depilar. Hay productos para limpiar las orejas, antisépticos y detergentes. También puede utilizar alcohol de 60° o éter. No use agua ni jabón. Utilice un bastoncillo o un trozo de algodón para retirar las secreciones. A veces notará la presencia de costras negruzcas en un perro que sacude la cabeza o se rasca las orejas. Es señal de que padece sarna de las orejas, por lo que necesitará un tratamiento específico. Si despide mal olor o presenta un líquido pardusco o blanquecino que persiste a pesar de los cuidados, lleve el perro al veterinario. En verano suelen alojarse espiguillas en el fondo del conducto; son muy dolorosas y hay que extraerlas lo antes posible. Para evitar este inconveniente, esquile la cara interna de las orejas. Hay que tener mucho cuidado con los perros de orejas caídas, pues están predispuestos a afecciones auriculares.

Ojos
Una vez por semana retire las secreciones que se depositan en el reborde interno del ojo del perro con un algodón empapado en suero fisiológico o en agua hervida. Si los ojos están literalmente rojos, puede ponerle un colino antiséptico de ácido bórico. Si un lagrimeo persistente decolora el pelo bajo los ojos, consulte al veterinario. Es una afección muy frecuente sobre todo en las razas enanas.

Dientes
Observe el estado de los dientes una vez por semana. Si el perro lo permite y usted tiene paciencia, intente frotarlos con un trapo húmedo impregnado en bicarbonato o zumo de limón. Existe también pasta dentífrica para perros, pero su empleo no es fácil. El enemigo de los dientes del perro es el sarro, depósito calcáreo que recubre progresivamente molares y caninos, que da mal olor al aliento y favorece las infecciones de las encías y descarna los dientes. No dude en consultar al veterinario en cuanto se manifieste.

Uñas
Si el perro camina diariamente sobre superficies duras se le desgastarán las uñas y tendrán la longitud adecuada. Si anda poco, sobre todo en alfombras y moquetas, vigile si se le alargan demasiado. El corte de uñas es una operación delicada, ya que si se dejan muy cortas se expone a que sangren. Procure no cortar la parte carnosa; ésta se ve bien en las uñas blancas, que pueden cortarse con un cortaúñas. Si las uñas son oscuras, es mejor acudir al peluquero canino o al veterinario. Inspeccione las uñas del perro una vez al mes para evitar que se le encarnen. Para cortarlas, utilice un cortaúñas, teniendo mucho cuidado de no herir al animal. Si sangra por torpeza, desinféctelas.

Pies
Los pies del perro se limpiarán con bastante frecuencia y, si vive en ciudad, todos los días. Observe si hay guijarros incrustados en las almohadillas, espinas en los dedos o chicle pegado. Si el perro se lame una pata durante mucho tiempo, mírele la planta y entre los dedos, y retírele lo que le moleste.

Higiene física
Todos los perros necesitan una actividad regular para mantener en forma los músculos y articulaciones. En la ciudad, las salidas le permiten hacer sus necesidades tres o cuatro veces al día y desarrollar ejercicio. Por lo menos uno de estos paseos deberá durar más de media hora. Equipe al perro con una manta cuando haga frío o con un impermeable cuando llueva, sobre todo si tiene el pelo largo. A la vuelta séquelo si está mojado. Una o dos veces por semana hay que dejarlo que se desfogue a voluntad durante varias horas. Si vive en el campo o si tiene jardín no hay problema. Estará en buena forma gracias a las numerosas idas y venidas entre la puerta del jardín y la casa o a lo largo del muro. Si es apático oblíguelo a correr y desfogarse, si es preciso haciéndolo jugar con una pelota, por ejemplo. El perro cazador se expone al agotamiento durante el período de caza y a la inactividad en primavera y verano. Equilibre la ración alimenticia en función de su actividad.

El acicalamiento
El acicalamiento tiene por objeto hacer destacar la belleza del perro, gracias a tres operaciones principales: el corte de pelo, que se practica con todos los perros que tienen un pelaje abundante; el stripping o depilación, que se realiza manualmente con un peine cuchilla, y el trimming, que permite dar al animal el mejor aspecto posible.

Si el perro no es de raza lo puede arreglar lo mismo. Si lo es, hay que observar ciertas reglas para que responda a las exigencias del standard. El acicalamiento es indispensable para presentar un perro de raza a una exposición canina y, en ese caso, sólo un peluquero profesional sabrá sacar partido del perro.

Material
Se utilizan los cepillos, peines y cardadores necesarios para el cepillado. Hace falta también una mesa de aseo con soportes o un montante en escuadra con correas para sujetar al perro, un secador, esquiladoras con varias cabezas de corte, tijeras de peluquero grandes y pequeñas, tijeras de entresacar, varios peines-cuchilla para stripping, guantes para lustrar y un cortauñas.

Edad y frecuencia
El primer arreglo deberá hacerse lo antes posible, hacia los cuatro meses, para que el cachoro se habitúe y acepte este tipo de cuidados sin violencia. La frecuencia variará, según los casos, entre una vez al mes y cada seis meses. Para el Caniche se recomienda una vez cada dos meses. Entre dos arreglos, cepille al perro con regularidad y báñelo en casa.

El arreglo de los perros de pastor
Se debe practicar dos o tres veces al año. Se trata más bien de una limpieza más que de un acicalamiento, ya que no se les practica el esquileo ni el corte con tijeras o se reduce a una parte del cuerpo. Las etapas sucesivas son:

• En el Pastor Alemán, Belga, Francés, el Kuvasz y el Corgi: cepillado y desenredado con cepillos y peines adaptados a la longitud del pelo; vigilancia de las uñas, de los pelos interdigitales y su corte con tijeras si es necesario; limpieza y depilación de las orejas; baño y secado con secador.

• En el Boyero de Flandes, Puli, Collie, Shetland, Bobtail y Pastor de Bríe: pasarle la almohaza y el cardador en las zonas difíciles; corte de pelo en la región anal, a uno o dos centímetros de longitud; corte de pelo en el vientre, del pubis al ombligo; corte de los pelos de las orejas, de las cejas, de la barba, de las patas (para otorgar al pie un aspecto redondeado); depilación de los pelos rebeldes del lomo; peinado general, baño y secado.

• Komondor y Puli cordado: el pelaje comienza a retorcerse a la edad de año y medio. Tras el baño, escúrranse las mechas de pelo apretándolas con la mano; después sepárense una a una de la piel. Córtense las que lleguen al suelo.

El arreglo de los perros de guarda, defensa y utilidad
Se trata fundamentalmente de cuidados de limpieza y acicalamiento que deberán ponerse en práctica dos o tres veces al año.

• Perros de pelo corto (Boxer, Doberman, Dogos): cepillado con un cepillo de crin dura y corta o con el guante de cepillar; los mismos cuidados señalados anteriormente para las uñas y las orejas; limpieza de los pliegues de la piel y de las arrugas bajo los ojos y los belfos; vigilancia de los codos y de los corvejones para evitar la formación de callosidades; baño y secado.

• Perros de pelo largo (Terranova, San Bernardo, Pastor de los Pirineos, Pastor Catalán): cepillado con la almohaza y con el peine de cardar; vigilancia de las uñas y de las orejas; limpieza de los belfos; corte de los pelos alrededor de las patas y de los pies; baño y secado.

• Perros de pelo tupido y entrepelo espeso (Alaskan Malamute, Akita Inu, Siberian Husky): los baños serán poco frecuentes para no reblandecer el pelo.

• Perros de pelo duro (Schnauzer): se utilizarán peines-cuchilla de dientes estrechos para encima de la cabeza, y de dientes abiertos para el resto del cuerpo, así como tijeras de entresacar. El esquileo se efectuará de dos a cuatro veces al año. El corte de pelo se practica de la misma manera que con el Fox
Terrier. La cabeza se rasura al rape en la parte superior del cráneo y la rasuración disminuirá a medida que nos acerquemos al cuello. La papada se deja corta, las cejas se recortan, la barba se deja recta (evitando la perilla del macho cabrío) y las orejas se rasuran. El esquileo será corto en el vientre,
en la cara interna y posterior de los muslos. Moderado y rebajado en el cuello, lomo, cruz, riñones, así como en los costados, flancos y cara externa de los muslos. El rabo se dejará cilíndrico y la punta redondeada. Los miembros deberán peinarse, no esquilarse. Los pies quedarán redondeados y desprovistos de pelos interdigitales.

El arreglo de los perros de caza
• Terriers de pelo duro: algunas variedades de Terriers deben acicalarse según las normas definidas en el standard. Tal es el caso del Fox Terrier de pelo duro, del Scottish, del Cairn, del Airedale y otros. A estos Terriers no se les corta el pelo, sino que se depilan mecha a mecha con un peine-cuchilla de dientes pequeños. Si esta operación se hace bien, resulta indolora. Si el propietario no es fanático de los concursos o si tiene prisa, puede emplear la esquiladora. No es estético pero resulta aceptable. El nuevo pelo será menos duro que después de un stripping.

El equipo necesario consiste en un cepillo metálico, un peine metálico con mango, peines-cuchilla para stripping, un cepillo suave y una almohaza metálica. El aseo consiste en un cepillado con almohaza seguido de un cardado, un baño y un secado. El corte de pelo se practica de la misma manera que en el Schnauzer.

• Restantes perros de caza: el arreglo consiste en un meticuloso cepillado para quitar los pelos muertos seguido de un baño y de unos retoques con tijeras. Se iguala el pelo de las orejas y se extraen los pelos interdigitales.
En los Grifones de pelo duro se utiliza la almohaza y el peine-cuchilla, como en los Terriers. Se igualan el bigote, las cejas, la papada y la parte superior de la cabeza.

En los Cockers, lo que más se cuidan son las orejas. El Cocker Americano tiene un arreglo muy particular, que exige el esquileo de la cara, carrillos y la parte superior de las orejas, parte inferior de las orejas y la parte baja del cuello hasta el esternón. Se recortan las pestañas y las cejas. El resto del cuerpo se corta a tijera de acuerdo con la estética y la forma de marchar del perro.

Arreglo de los perros de compañía
• Caniche: existen dos arreglos principales, el corte de pelo clásico, llamado «de león», obligatorio para participar en exposiciones caninas hasta estos últimos años, y el esquileo moderno.

El corte de león se caracteriza por un esquileo de las patas traseras para resaltar su forma musculosa, excepto unos «brazaletes» a nivel del corvejón proporcionados al tamaño del perro. El rabo se afeita en la base y se deja una borla redonda en la punta. Se afeitan los miembros anteriores hasta el codo dejando un brazalete similar al de los miembros posteriores. El esquileo del hocico es más delicado. Se afeita por arriba y por abajo, y la papada queda libre desde la oreja a la comisura de los labios, dejando el bigote desde la trufa hasta la comisura de los labios. Hay que procurar no tocar los pelos de las orejas. Una vez terminado el corte de pelo se iguala el resto del pelaje con tijeras de entresacar.

En el corte moderno se respeta el vellón de los cuatro miembros. Los pies y el hocico se esquilan de la misma forma que en el corte de león. Lomo, vientre, cuello y pecho se dejan cortos. La borla del rabo se puede suprimir. Se recorta la cabeza dejando un tupé o una bola, y a veces se suprime el bigote. Cabe un cierto grado de fantasía según los deseos del amo o del peluquero.

• Yorkshire: cepille todo el cuerpo con un cepillo suave de cerdas de jabalí, corte las uñas y quite los pelos entre las almohadillas con tijeras. Recorte el pelo de la región perineal y el bajo vientre. Bañe al perro y séquelo. Iguale los pelos de las orejas y de los pies con tijeras. Partiendo de la cabeza al rabo, rebaje el pelo de cada costado del cuerpo con un peine-cuchilla. Separe los pelos de encima de la cabeza y júntelos antes de sujetarlos con una goma elástica. No olvide el lacito.

• Perritos de lanas: no se les debe esquilar ni cortar el pelo con tijeras. Los únicos instrumentos que se utilizan son el cepillo de cerda corta, el peine cardador y a veces la almohaza.

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