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ELECCIÓN DEL PERRO PDF Imprimir E-Mail

Todos cuantos deseen tener un perro debe­rían antes de ver cumplido su deseo ser conscientes de la importancia de su deci­sión, que no solamente va a aportar cambios en su vida diaria y la de su familia, sino a ve­ces crearles problemas. Un perro es un ser vivo que exige la presencia de su amo, cui­dados y una ocupación permanente, a cam­bio de lo cual será un compañero afectuoso y fuente de muchas alegrías.

Se trata de saber si se está en condiciones de proporcionar al animal elegido cuanto necesite durante toda su vida, es decir, de diez a quince años, para que viva satisfecho. Si los miles de personas que cada año com­pran un perro examinasen detenidamente hasta qué punto el perro va a perturbar sus costumbres, algunos renunciarían y habría menos animales abandonados. También hay que tener en cuenta los gastos que un perro ocasiona, además de su precio de compra: alimentos, aseo y cuidados veterinarios.

Criterios de la elección

Las condiciones de vida, las actividades y la edad influirán en la elección de un perro. También hay que saber qué se espera de él: perro de compañía, de defensa, de caza o guardián.

Si en el campo o para algunas personas que viven en las afueras no hay problemas de espacio, a los que viven en la ciudad, por el contrario, les interesa adquirir un animal de talla mediana, pues un perro grande en una vivienda pequeña causaría estragos y sería desgraciado. Un animal grande, como un Mastín o un San Bernardo, necesita dis­poner de una superficie de 150 metros cua­drados. Además, hay que pasearlo por lo menos una hora al día y permitirle que jue­gue al aire libre un día a la semana. Como la presencia del amo es indispensable para el equilibrio del perro, no se aconseja comprar un cachorro para dejarlo solo encerrado en un piso. En estas condiciones será imposi­ble criarlo convenientemente y brindarle unas condiciones de vida normales.

Hay que tener en cuenta también la edad y carácter del propietario, Para un niño existen verdaderos perros «nodriza» que se adaptan bien a la vida familiar, capaces de jugar con los más pequeños y de protegerlos al mismo tiempo, a condición de dispensar­les un mínimo de ejercicio, como el Mastín, el Bobtail, el Labrador o el Boxer. A los ni­ños de más edad, capaces de ocuparse por sí mismos del animal, conviene regalarles un perro de pelo corto, que exige menos cuida­dos. En el caso de las personas maduras in­terviene una cuestión de fuerza física, por lo que es indispensable que el compañero de cuatro patas sea tranquilo y no les haga per­der el equilibrio ni agotarse tirando de la correa. Los Yorkshire, Pequineses, Perros de Agua enanos y Teckels son muy aprecia­dos, pues son poco voluminosos y fáciles de transportar. Todo depende de lo que se bus­que: los perros guardianes y de defensa constituyen una fuerza de disuasión no des­preciable en un mundo de violencia en el que impera la psicosis del miedo.

También hay que intentar combinar el ca­rácter del perro con el de su futuro amo. Así, un ser temeroso que disponga de un es­pacio modesto tal vez sea feliz poseyendo un perro Labrador, un Fox Terrier o un Pinscher, que le prevendrán de cualquier ruido sospechoso. El deportista eligirá para corretear con él un animal musculoso: un Boxer, Collie o Setter; el ama de casa un poco maniática preferirá un perro de pelo corto y hocico puntiagudo, que no babea, antes que perros de pelo largo, que man­chan. En algunos casos también se puede elegir un perro de temperamento opuesto al de su amo. A veces los padres regalan a un hijo abúlico un animal vivaz y al inquieto un compañero equilibrado y tranquilo.

¿Es preferible un macho o una hembra?
En principio, esta última toma más afecto a la vivienda, mientras que el macho es mejor defensor. Antes de decidirse es conveniente saber, por una parte, que los medios actua­les de contracepción permiten paliar los in­convenientes que representan el celo y las preñeces de la perra, y, por otra, que los ma­chos que no pueden satisfacer sus necesida­des sexuales pueden fugarse.

¿Perro de raza o callejero?
Una vez adoptada la decisión de adquirir un perro, lo primero que hay que hacer es elegir entre un perro de raza pura o uno callejero. Según Guy Queinnee, profesor de Zootecnia de la Escuela Veterinaria de Toulouse, los que optan por la primera solución lo hacen por esnobismo. Los partidarios del perro de raza sostienen que a éste no se le abandona por ser muy caro; por el contrario, el perro callejero es abandonado en cuanto deja de gustar o constituye un obstáculo para su amo. Pero esto es cada vez menos cierto, pues a los refugios de la Sociedad Protectora de Animales también llegan perros de raza.

El perro de raza tiene la ventaja de haber sido seleccionado por su morfología constante, por lo que el propietario, al comprar un cachorro, sabe cómo será su perro adulto, mientras que el desconocimiento de la herencia del perro callejero puede conducir a desagradables sorpresas.
Para saber qué factores influyen en la selección que efectúan quienes se disponen a adquirir un perro, el profesor Queinnee envió un cuestionario a 2.000 propietarios. Los resultados de este sondeo son reveladores: un tercio de los propietarios imitó a un pariente o a un amigo; otro tercio lo compró influido por la imagen de la raza difundida por los medios de difusión; solamente un tercio se decidió en función de los comportamientos medios de una raza determinada.

Si bien los perros callejeros son adoptados con frecuencia por motivos económicos, también existen personas que se interesan por estos perros de raza indefinida. Consideran que, al no sufrir de consanguinidad, gozan de buena salud, son más inteligentes que un perro de raza (lo que no se ha demostrado nunca) y, sobre todo, sólo se parecen a sí mismos y poseen por consiguiente auténtica originalidad.

¿Dónde encontrar un perro?
Los vendedores de perros de raza, además de un documento de venta que permite al comprador recurrir si se le ha engañado, deberán proporcionarle documentos que justifiquen la raza del perro (pedigrí). Concretamente, el resguardo o certificado de inscripción del perro en el Libro de Orígenes Español (L.O.E.), o el certificado de inscripción en el Registro de Razas Caninas (R.R.C.)
La mejor solución para adquirir un perro de raza es acudir a criadores profesionales que venden cachorros en perfecto estado de salud y pueden presentar y justificar los progenitores. Para conocer sus antecedentes, bastará dirigirse al club de la raza deseada.

A continuación están los criadores aficionados; los más serios son conocidos por los veterinarios. Y finalmente las tiendas de perros, donde pueden adquirirse a condición de adoptar una precaución elemental: exigir un plazo de 48 horas para que un veterinario reconozca al cachorro.

Aunque en la mayoría de los cheniles los perros están bien cuidados y han sido correctamente criados, algunos criadores desaprensivos venden como perros de raza mestizos provistos de documentos falsos o insuficientes. Además, ciertos animales muestran a veces un estado de salud tan deficiente que pueden morir al poco tiempo de efectuada la compra. Para responder a la demanda existente de perros de raza sería necesario que cada año naciesen en España ocho veces más cachorros de los que en realidad ven la luz.

Para adquirir un perro también se puede consultar en los anuncios que aparecen en las publicaciones especializadas, en las que todos los criadores anuncian sus cachorros. Estos anuncios se reconocen porque se refieren por lo general a una raza y suelen mencionar los números de inscripción en el Libro de Orígenes y el nombre de los progenitores, lo que no ocurre en los anuncios de las tiendas.

Para adquirir perros callejeros todo resulta más fácil. Existen diversos refugios, municipales y de sociedades protectoras de animales. El comprador debe presentarse provisto del carnet de identidad y deberá abonar una pequeña cantidad o donativo. Una vez rellenados los impresos de petición podrá elegir un perro entre los abandonados que esperan un nuevo amo tras los barrotes de las perreras.

Existen medios para conseguir un perro sin experimentar la incertidumbre de la selección: que se lo regale alguien o que un pariente o amigo, deseoso de encontrar buenos amos para los cachorros de su perra, le proporcione uno. En este caso se conocen los progenitores y por consiguiente no hay que temer ninguna sorpresa desagradable.

Conviene adquirir el cachorro cuando tiene entre dos y medio y cuatro meses, y ej mejor período es en primavera. Si se adquiere en una tienda es recomendable elegir un cachorro de más de tres meses.

Antes de adquirir un cachorro, es esencial reconocerlo, sin dejarse influir por el que tenga el aspecto más desdichado. Un animal en buen estado aparecerá grueso y alegre, con ojos redondos y brillantes, pelo reluciente, aliento fresco, dientes blancos, encías rosadas y fuertes. Ciertos signos deben inspirar desconfianza al futuro propietario: una marcha apática, falta de energía parad juego, ojos hundidos, tos persistente, nariz seca y con costras, manchas rojas en la piel, vientre hinchado, patas arqueadas, signos de raquitismo, etc.

Por último, no hay que olvidar que el perro crecerá. Conviene, por tanto, saber cual será su talla en la edad adulta para evitar sorpresas desagradables. Una vez elegido el cachorro, sólo queda ponerle nombre a gusto del propietario si se trata de un perro callejero, o comenzando por la letra indicativa del año cuando así lo tienen establecido los clubs de las respectivas razas.


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