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La decisión está tomada: se ha elegido un perro y éste va a llegar a la casa. Ahora es preciso determinar el lugar donde va a descansar. La solución será diferente según se viva en un piso o en una casa rodeada de jardín grande o pequeño, pero siempre será necesario que el perro tenga su dominio reservado, que se sienta «en su casa». En el interior Habrá que buscarle un lugar tranquilo para dormir, que le guste y le convenga, que sea suyo, y no cambiarlo. Se le instalará en una habitación no demasiado fría, sin moqueta, para que el suelo se lave fácilmente. El cachorro debe estar al abrigo de corrientes: desconfíe del aire que penetra por los resquicios de puertas y ventanas. Espontáneamente los perros se ponen de espalda a la pared; por lo tanto se colocará su sitio junto a una pared o en un rincón, evitando la proximidad de un radiador o chimenea para que no le produzca exceso de calor y deshidratación. Su ubicación debe estar situada fuera de los lugares de paso, pues el cachorro necesita dormir mucho y no se le debe molestar cuando duerme. Pero debe poder vigilar las idas y venidas de unos y otros para participar desde el primer momento en la vida familiar. Puede acostársele en una caja con cojines e incluso trapos. Los perros gruesos duermen por lo general en una simple manta. Pero si el peso del perro no sobrepasa los 15 kilos puede elegir una cesta de mimbre con un cojín blando que se pueda lavar fácilmente o con un trozo de manta o de alfombra, e incluso con un colchoncito. Lo esencial es que el animal esté bien aislado del Suelo, sobre todo si es de mosaico. Se recomienda también levantarle el lecho del pavimento. Deberá tener un cajón con serrín que se ventilará todos los días y se limpiará una vez por semana y a veces más si el perro lo ha manchado (casi siempre lo hace los primeros días). En verano, si su perro muestra pulgas o garrapatas habrá que desparasitar el lecho, el cajón y el propio animal varias veces, empleando productos antiparasitarios. Puede colocar cerca del lecho del perro dos escudillas, una para el agua y otra para los alimentos. Elija escudillas hondas si tiene el hocico puntiagudo y planas si tiene el hocico chato. Para los perros con orejas largas se han ideado unas escudillas altas que se ensanchan hacia abajo. También puede que el perro coma en la cocina, y entonces habrá que dejarle libre acceso por la noche para que pueda ir a beber. Para que juege, puede darle un hueso artificial que podrá morder sin riesgo, pues incluso si se traga un trozo no hay peligro por estar fabricado de material digestible. El mismo puede elegir cualquier objeto de los que se le den. En el exterior Cuando se tiene posibilidad, es preferible alojar a los perros grandes en el exterior de la vivienda. Pero si se ha comprado un cachorro en invierno habrá que tener paciencia hasta la primavera para no perjudicar su salud, e instalarle primero en el interior. Si dispone de un local, cobertizo, lavadero, bodega o garaje bien ventilados pero sin corrientes y sin humedad, ponga el lecho del perro en un rincón, alzado sobre un marco de madera cubierto con una manta. Si no, compre una caseta prefabricada o constrúyala usted mismo. Puede ser de madera (las mejores maderas son las resinosas, cuyo olor aleja a los parásitos), de ladrillos o de material plástico; en cualquier caso se deberá aislar, pues es primordial que el tejado y los tabiques sean impermeables. La caseta debe ser lo suficientemente amplia para que el perro pueda moverse a gusto. La entrada tendrá una vez y media o dos veces su anchura. Si el tejado es desmontable, lo que facilita el acceso y la limpieza, puede quitarlo en verano. La caseta deberá estar orientada al sur, al abrigo de los vientos dominantes y del agua de los canalones, y se elegirá su emplazamiento de manera que el perro pueda vigilar las puertas de entrada y participar en la actividad de la casa. También es necesario que haya una toma de agua cercana para facilitar el lavado a chorro regularmente. Una desinfección y desparasitación son necesarias varias veces al año. En invierno puede poner una cortina gruesa a la entrada de la caseta para que conserve el calor interior.
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